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Reforma energética, la peor evaluada por los ciudadanos en la era EPN

- agosto 03, 2018
Uno de los legados de la actual administración son las llamadas 'reformas estructurales', que Enrique Peña Nieto impulsó desde 2012 en educación, telecomunicaciones y energía, entre otros rubros.

A cuatro meses de concluir el sexenio, una encuesta de Parametría refleja que a los ojos de los ciudadanos, la energética es la reforma que menos les benefició y por eso debería ser cancelada.

La encuesta se aplicó entre personas que acudieron a votar el 1 de julio, a su salida de las casillas. Se les preguntó qué tanto consideraban que les beneficiaron o perjudicaron las políticas públicas de la administración saliente, si el próximo gobierno debería mantenerlas, si deberían cambiar o ser canceladas.

La mayoría de los encuestados consideró que las tres principales reformas implementadas por la administración de Enrique Peña Nieto —educativa, energética y de telecomunicaciones— han sido perjudiciales para ellos y sus familias.

Pero la peor, respondieron, es la reforma energética, pues 59% de quienes fueron a votar consideraron que les ha perjudicado.

Le sigue la reforma educativa, que 45% valoró también como perjudicial y, finalmente, la de telecomunicaciones, que tampoco consideraron que haya traído beneficios a la población.

La encuesta a la salida de las urnas muestra un deterioro en la percepción de las reformas. En encuestas realizadas al principio del sexenio, los mexicanos consideraban que al menos las reformas educativa y de telecomunicaciones les traerían beneficios como mejor educación o tarifas más bajas de telefonía. Sin embargo, al día de la elección la percepción positiva en esos temas había cambiado.

De 2015 a 2018 creció la proporción de votantes que dijeron que la reforma educativa les había afectado pasó de 23% a 45% y, de acuerdo con Parametría en estos tres años no ocurrió algún evento relacionado con la calidad en la educación en México que pueda explicar ese cambio en las percepciones, por lo que nuevamente se podría tratar del malestar en otros temas con un impacto en este asunto en particular.

En la reforma en telecomunicaciones se observa el mismo fenómeno: de la elección intermedia de 2015 a la presidencial de 2018, creció en 12 puntos porcentuales la cantidad de votantes que se dijo perjudicada por la política; pasó de 27% a 39% la proporción. La encuestadora señaló que beneficios de la reforma en telecomunicaciones han sido más evidentes, como la eliminación de costos en larga distancia, el apagón analógico que permite tener más opciones de contenidos o la ampliación de la red de internet en diferentes regiones. Aún así, la opinión negativa creció.

En cuanto a la reforma energética, se esperaba que fuera considerada la más negativa, ya que las tarifas de gasolinas y gas han incrementado en los últimos años. De 2015 a la fecha, el 22% de los votantes dijo que le había perjudicado; 10% se dijo beneficiado con su implementación y 25%, que no le había beneficiado ni perjudicado.

Un dato intuitivo que se corrobora con la encuesta de salida es que la mayoría de quienes votaron por Andrés Manuel López Obrador fue también la proporción de ciudadanos que considera que las reformas estructurales le han perjudicado.

El 52% de quienes votaron por Morena dijeron que la reforma educativa les había perjudicado y solo 11% que veía algún beneficio. El 41% de los que votaron por Jaime Rodríguez 'El Bronco' dijo que los cambios a la educación en México no les habían perjudicado o beneficiado.

De quienes votaron por Anaya, 29% consideró que la reforma educativa les había beneficiado y el 28%, que no había habido cambios, mientras que 38% la evaluó perjudicial.

El 31% de los electores de José Antonio Meade también dijo que la reforma educativa les había perjudicado y 26% vio algún tipo de beneficio.

Según el sondeo de Parametría, la mayoría de los mexicanos que acudieron a las urnas el pasado 1 de julio espera que tanto la reforma educativa como la energética y la de telecomunicaciones se revisen para mejorarse.

Incluso sobre la reforma energética, que es la más impopular, son más quienes esperan que se modifique (56%) que los que prefieren que se cancele (28%). El dato da cuenta de las expectativas de los electores sobre la nueva administración y el sentido de los cambios que esperan ocurran en temas trascendentes para México.

Con información de ADN Político.
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